Abuso de psicofármacos y sus consecuencias

Written by post on July 12th, 2010 in Farmacos.

Estos medicamentos, que son un buen remedio durante un tiempo determinado y para un problema concreto, deben tomarse siempre bajo prescripción médica

La adicción a los psicofármacos es un problema grave y cada vez más frecuente. Entre los años 2004 y 2009, el consumo de tranquilizantes había aumentado en un 40% en España. Hay diferentes tipos de psicofármacos, pero los tranquilizantes (como los sedantes, los hipnóticos y los ansiolíticos) generan más problemas de abuso que cualquier otro. Además, su excesivo consumo es un lastre para las arcas del sistema sanitario público. Sólo en tranquilizantes, el Gobierno desembolsa cada año cerca de 231 millones de euros.

* Autor: Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ
* Fecha de publicación: 4 de julio de 2010

Cada vez se atiende a más personas por problemas derivados del abuso de los psicofármacos, una cuestión que afecta más a mujeres que a hombres, porque ellas los consumen en mayor medida. La primera dificultad para solucionar esta adicción es que muchas personas son adictas, pero no son concientes. Además, estos medicamentos son legales, fáciles de conseguir y, sobre todo los tranquilizantes, baratos. Lejos queda del perfil del adicto a drogas ilegales, como la heroína, asociado a población marginal y con mala salud.

Para Blanca Brigos, psicóloga clínica del centro de desintoxicación Instituto Hipócrates, “el factor importante para hablar de una adicción no es el tiempo que dure la toma de psicofármacos, sino la necesidad de tomar más cantidad para conseguir los mismos efectos, la incapacidad de enfrentarse a situaciones de la vida sin tomarse una pastilla, el miedo a quedarse sin ellas…”. Es una adicción que afecta a tres niveles: el fisiológico, porque el cuerpo pide más dosis; el cognitivo, pues el pensamiento de la persona está centrado en conseguir o consumir las pastillas; y el conductual, porque algunas personas realizan acciones que nunca harían si no tuvieran la adicción.

Los síntomas más fáciles de detectar por parte de amigos, familiares o compañeros de trabajo son “el aislamiento, los cambios de actitud o de humor, dejar de realizar actividades habituales, la pérdida o deterioro de las relaciones sociales o problemas en el trabajo”, apunta Fidel Riba, director médico del Centro Terapéutico Marenostrum.

Combinación habitual

Es infrecuente que una persona sea adicta sólo a estos medicamentos. La combinación más habitual es la adicción al alcohol y los psicofármacos, seguida de alcohol, cocaína y psicofármacos. “Muchas personas llegan a la clínica convencidas de que su problema tiene que ver sólo con un tipo de droga (legal o ilegal) y debemos decirles que también tienen un problema con los tranquilizantes”, comenta Brigos.

Los psicofármacos no tienen la mala fama del alcohol, la cocaína, el cannabis o la heroína. Por eso, numerosas personas con problemas de dependencia no son conscientes de ello. “Como se los ha recetado el médico, piensan que no pasa nada. Sin embargo, sólo si se consumen bien no habrá ningún problema”, explica José María Vázquez-Roel, psiquiatra especialista en adicciones de la Clínica Capistrano.

No afrontar la ansiedad

Una explicación para el abuso de tranquilizantes es que muchas personas se acostumbran a evitar la ansiedad y las situaciones que la provocan. Prefieren el atajo de la pastilla antes que enfrentarse a los problemas con sus recursos personales y, así, no aprenden a gestionar su ansiedad. Los afectados pueden ser de edades y niveles sociales muy diferentes, pero comparten unos rasgos comunes: sufren miedo, acostumbran a padecer síntomas depresivos, evitan las situaciones que les causan ansiedad y han interiorizado que no pueden resolver sus problemas sin fármacos e, incluso, los toman antes de una situación que, tal vez, les pueda crear ansiedad.

Por otro lado, las personas adictas tienen una predisposición biológica a serlo. No todo el mundo que toma psicofármacos o que no sabe enfrentarse a la ansiedad desarrolla una adicción. Todas las drogas actúan en el sistema de recompensa cerebral. “Cuando un acto es placentero, el cerebro quiere que se repita. Pasa con el sexo, con la comida, con la diversión. Y las drogas en general actúan en este sistema”, explica Riba. Los tranquilizantes causan el efecto placentero de reducir la ansiedad. Además, es una adicción que no avisa: poco a poco se aumenta la dosis y llega un día que ya no hay vuelta atrás.

Aparte de los factores biológicos y psicológicos, es necesario señalar otras causas que provocan el continuo aumento de su consumo en España. Vázquez-Roel pone el acento en la saturación del sistema sanitario público, que deja poco tiempo por paciente al profesional y lleva a que éste “saque rápidamente el recetario. Esto origina otro problema, que la factura farmacéutica sea muy elevada”. Además, la psicoterapia privada exige un desembolso económico que no todo el mundo está dispuesto a asumir.

El tratamiento

Los expertos recomiendan que, siempre que se quiera reducir o interrumpir el consumo de psicofármacos, se haga bajo control médico. En España hay numerosas clínicas de desintoxicación donde se tratan diferentes adicciones. “Hay que ponerse en manos de un profesional”, indica Riba. “Cuando ingresa alguien, primero se investiga qué consume y en qué cantidad, para calcular cuánto se puede bajar la dosis sin que haya síndrome de abstinencia, que en el caso de los tranquilizantes, es muy duro”. Si una persona adicta deja de tomar los tranquilizantes de golpe, sufrirá un síndrome de abstinencia con náuseas, vómitos, mareos, ansiedad y taquicardia.

El ingreso en una clínica de desintoxicación dura entre ocho y diez semanas. La persona sale sin consumir nada y se realiza un seguimiento que puede prolongarse durante varios años. El tratamiento no se centra sólo en eliminar el consumo de psicofármacos, es necesario aprender a afrontar la ansiedad.

“En una segunda fase del tratamiento, cuando la persona está casi desintoxicada en un plano físico, hay que iniciar la fase de deshabituación”, comenta Brigos. El individuo sufre menos temores y es el momento en que debe empezar a aprender que no necesita los fármacos. Por tanto, hay que tratar la ansiedad desde un punto de vista psicoterapéutico. Se trabaja el área cognitiva para que modifique pensamientos desadaptativos (“no puedo enfrentarme a una reunión en el trabajo si no tomo un tranquilizante”), la emocional con técnicas de relajación y la conductual, para que empiece a aceptar que debe enfrentarse a situaciones sin medicarse.

LA ANSIEDAD MUEVE EL MUNDO

A nadie le gusta sentir ansiedad, pero es necesaria. Es un mecanismo de alerta que avisa de algún peligro, sea real o imaginario. Sentir ansiedad es la forma que tiene el organismo de prepararse para resolver un problema. Es positivo porque permite estar capacitados para afrontar muchas de las situaciones que se dan en la vida: una entrevista de trabajo, un examen, una mala noticia, etc. No obstante, llega un punto en el que, para muchas personas, se vuelve intolerable. Ya no es adaptativa, sino que bloquea. Interfiere en la vida laboral y social y, además, causa malestar. Los síntomas de la ansiedad son muy variados: taquicardia, sudoración, palpitaciones, mareo, temblores y pensamientos obsesivos y negativos, entre otros.

Se calcula que un 20% de las personas sufrirá algún problema de ansiedad durante su vida y los tranquilizantes ayudan a combatirla. Pero no deben convertirse en una solución eterna. Son un buen remedio durante un tiempo determinado y para un problema concreto, siempre bajo prescripción médica. En el caso de que la ansiedad interfiera de manera continua en la vida de una persona, es recomendable iniciar un tratamiento psicoterapéutico. José María Vázquez-Roel recuerda una frase del filósofo Ludwig Wittgenstein: “La ansiedad es la palanca que mueve el mundo”. En su opinión, obliga a resolver los problemas, “pero cuando se borran con psicofármacos, no se resuelven y uno no se adapta a las exigencias de la vida. Es necesario afrontar los problemas, aunque sea con ansiedad, para aprender a superarlos”.

consumer.es

Obesidad & Nutricion

Informe contradice de forma directa otra nueva investigación que encontró lo opuesto

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

MARTES, 29 de junio (HealthDay News/DrTango) — En contradicción directa con una investigación sobre la que se informó el lunes, un nuevo estudio concluye que Avandia, el medicamento para la diabetes, no aumenta el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular ni muerte.

Este último hallazgo incluso sugiere que la rosiglitazona (Avandia) podría asociarse con un riesgo ligeramente más bajo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular o muerte en ciertos ámbitos, en comparación con las personas que no toman ni Avandia ni pioglitazona (Actos), el otro fármaco en una clase de medicamentos para la diabetes conocida como tiazolidinedionas (TZD).

“Nuestro estudio observacional no sugiere un peligro cardiovascular significativo, y tal vez sugiera un efecto benéfico sobre los eventos cardiovasculares isquémicos, asociado al tratamiento con rosiglitazona entre pacientes de diabetes tipo 2 y enfermedad establecida de la arteria coronaria”, señaló el Dr. Richard Bach, profesor asociado de medicina de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis.

Bach presentó los hallazgos a finales del lunes en la tarde en una conferencia de prensa, durante la reunión anual de la American Diabetes Association (ADA) en Orlando, Florida.

Pero el lunes en la mañana, dos estudios importantes presentaron hallazgos que mostraban que Avandia aumentaba el riesgo de problemas cardiovasculares cuando se comparaba tanto con un placebo como con Actos. Esos estudios aparecieron en las revistas Journal of the American Medical Association y Archives of Internal Medicine.

Sin duda alguna, todos estos hallazgos serán tema de un intenso debate en julio en una reunión de los paneles asesores de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. que recomendará si Avandia (que ya ha pasado por años de controversia) debe permanecer en el mercado.

En 2007, la FDA colocó una advertencia en la etiqueta de Avandia después de que un metaanálisis mostró que los usuarios se enfrentaban a un mayor riesgo de ataque cardiaco y muerte por problemas cardiovasculares.

Aunque este último estudio es mucho más pequeño que los presentados el lunes en la mañana, los hallazgos no deben descartarse, señaló el Dr. Kirk Garratt, director clínico de investigación sobre cardiología de la intervención del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York.

“La FDA lo evaluará, y en conjunto [con los demás estudios] emitirá una advertencia, sobre tener cuidado con la forma en que se receta, pero no lo retirarán del mercado”, predijo Garratt.

El estudio publicado el lunes en la tarde provino del ensayo Investigación sobre la rosiglitazona y la revascularización con angioplastia de derivación en la diabetes tipo 2 (BARI 2D, por su sigla en inglés), diseñado originalmente no para observar la seguridad del fármaco, sino para determinar la mejor forma de tratar a los pacientes que sufren tanto de diabetes tipo 2 como de enfermedad de la arteria coronaria, una población que está en un riesgo mucho más alto de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular.

El estudio fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., y por GlaxoSmithKline, que fabrica Avandia.

Casi 2,400 pacientes fueron elegidos al azar para recibir medicamentos más angioplastia o cirugía de derivación, o sólo medicamentos.

Los participantes también fueron asignados para recibir un fármaco que mejoraba los niveles de insulina (incluso insulina en sí), o medicamentos para ayudar al organismo a responder a la insulina de forma más eficaz (Avandia o metformina). Los investigadores anotaron que Avandia no se recetó al azar, si no que se dejó a discreción de los médicos individuales. Esto podría sustraer validez a los hallazgos, ya que los ensayos aleatorios se consideran el “estándar de excelencia” de la investigación.

Los investigadores evaluaron 4.5 años de datos de seguimiento. Tras ajustar por varios factores, “los eventos de muerte, ataque cardiaco y accidente cerebrovascular fueron 28 por ciento menos frecuentes” entre los pacientes que tomaban Avandia en comparación con los pacientes que no tomaban TZD, aseguró Bach.

La incidencia de insuficiencia cardiaca congestiva fue mayor, pero no se consideró significativa: hubo un aumento de 45 por ciento en el riesgo de facturas, lo que se consideró significativo.

Sin embargo, en uno de los dos estudios publicados el lunes (una revisión de datos de gran tamaño, liderada por el Dr. Steven Nissen de la Clínica Cleveland), Avandia aumentó el riesgo de ataque cardiaco de los usuarios en 28 a 39 por ciento.

Entonces, ¿cómo deben médicos y pacientes interpretar opiniones tan divergentes sobre la seguridad de Avandia?

Una posibilidad es que “la edad tenga que ver en una forma que no comprendemos”, planteó Garratt. Las edades de los participantes en el estudio BARI 2D tendían a ser más bajas que en las demás investigaciones, en que los voluntarios eran mayores y por tanto más propensos a ser frágiles.

Avandia, junto con su hermano farmacológico Actos, es distinto de otros muchos medicamentos para la diabetes en cuanto a que actúan de forma directa sobre la expresión genética.

“Dado que los genes cambian con el tiempo, tal vez este tipo de medicamento tiene distintos resultados en distintos grupos de edad”, sugirió Garratt.

“Ahora, lo que podemos concluir al ver la cuestión desde distintos ángulos es que no hemos logrado producir un mensaje coherente”, añadió Garratt. “Creo que el mercado experimentará más reducciones en el uso de Avandia, pero sabemos que ya ha ocurrido en parte. Los que recetamos el medicamento desde una perspectiva de la práctica cardiovascular ya somos cautos. A medida que esto se dé a conocer más, el grado de precaución llegará al internista, el médico de familia y al experto en diabetes”.

healthfinder.gov

Un estudio halla que el diclofenaco y un inhibidor de la bomba de protones cuadruplicaron el riesgo de daño gastrointestinal

JUEVES, 17 de junio (HealthDay News/DrTango) — Un estudio reciente sugiere que los pacientes que toman celecoxib, un analgésico, para el dolor de la artritis y la inflamación tienen menos probabilidades de sufrir daño gastrointestinal que los que toman diclofenaco junto con omeprazol.

El celecoxib (Celebrex) es un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) selectivo de la cox 2, el diclofenaco (Voltaren) es un AINE no selectivo y el omeprazol (Prilosec) es un inhibidor de la bomba de protones (IBP).

En el estudio participaron 4,484 pacientes en 32 países o territorios que fueron elegidos al azar para recibir 200 mg de celecoxib dos veces al día (2,238 pacientes) o 75 mg de diclofenaco de liberación lenta más 20 mg de omeprazol (2,246 pacientes) una vez al día.

Los pacientes que tomaron diclofenaco más omeprazol fueron más de cuatro veces más propensos a sufrir daño gastrointestinal inferior o superior que los pacientes de celecoxib, 3.8 frente a 0.9 por ciento respectivamente.

Los hallazgos, que fueron publicados en línea el 17 de junio antes de la publicación de una edición impresa futura de The Lancet, deberían suscitar una revisión de métodos usados para reducir el riesgo de tratamiento con AINE, según los autores del estudio CONDOR.

“Debido a que las directrices recomiendan que la selección de una terapia con AINE estén guiadas por consideración de los efectos tanto cardiovasculares como gastrointestinales del tratamiento, CONDOR ha proporcionado datos relevantes nuevos para los pacientes que necesitan terapia antiinflamatoria que están en mayor riesgo gastrointestinal pero no cardiovascular. En esta población, los resultados gastrointestinales de los AINE selectivos de la cox 2 fueron bastante diferentes a los que tomaron un AINE no selectivo más un IBP”, escribieron Francis Chan y sus colegas del Hospital Príncipe de Gales de la Región Administrativa Especial de Hong Kong (China) y Jay Goldstein de la Universidad de Illinois en Chicago.

“Una mejor comprensión de los resultados cardiovasculares de estas dos estrategias exige los resultados de ensayos continuos diseñados para abordar directamente esa pregunta crítica. Los hallazgos del ensayo CONDOR deberían estimular a los comités de directrices que revisen sus recomendaciones para los pacientes de artritis”, concluyeron los investigadores.

healthfinder.gov

HBL EUA: Productos


Un estudio encuentra diferencias en la seguridad de fármacos como Advil y Aleve

Por Ed Edelson
Reportera de Healthday

MARTES, 8 de junio (HealthDay News/DrTango) — Las personas sanas que toman medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) para tratar dolores menores podrían sufrir de un aumento en su riesgo de muerte por problemas relacionados con el corazón, según encuentra un estudio danés.

La American Heart Association y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. ya advierten a las personas que padecen de enfermedad cardiaca que deben tener cuidado con los AINE, que incluyen el ibuprofeno (con los nombres de marca Advil y Motrin) y el diclofenac.

El nuevo estudio es el primero en mostrar el mismo tipo de aumento en el riesgo entre quienes no tienen problemas cardiacos, según un informe que aparece en la edición de julio de la revista Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes, que se publicó en línea el 8 de junio.

“Muy pocos estudios han sido diseñados para contestar la importante pregunta de si los AINE aumentan el riesgo cardiovascular entre personas sanas que los usan para males menores”, comentó el Dr. Emil L. Fosbol, autor principal del estudio y cardiólogo del Hospital Universitario Gentofte de Helerup. “Este estudio es el primero en confirmar que el riesgo cardiovascular sí aumenta cuando individuos sanos usan algunos de estos fármacos”.

Los riesgos de los distintos AINE, que fueron encontrados en un análisis de expedientes médicos nacionales de más de un millón de daneses entre 1997 y 2005, variaron significativamente. Los participantes, de edad promedio de 39 años, que usaron ibuprofeno tenían un riesgo 29 por ciento más grande de un accidente cerebrovascular letal o no letal, frente a los que no tomaban AINE.

El uso de diclofenac (Voltaren y Cataflam) se asoció con un aumento de 91 por ciento en el riesgo de muerte por todas las enfermedades cardiovasculares, mientras que el uso de rofecoxib (Vioxx) se asoció con un aumento de 66 por ciento en el riesgo. Pero el estudio no encontró un aumento en el riesgo de problemas cardiovasculares, sino de hecho un riesgo de muerte ligeramente inferior, en asociación con el naproxeno, que se vende sin receta, y entre cuyas marcas se encuentra Aleve.

Entre los que tomaban las dosis más altas, el diclofenac se asoció con una duplicación del riesgo de ataque cardiaco, y el rofecoxib (Vioxx) con un riesgo tres veces superior de ataque cardiaco. El Vioxx se retiró del mercado de EE. UU. en 2004 debido a hallazgos de un estudio sobre altos índices de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular.

“Estos hallazgos son completamente coherentes con lo que hemos encontrado en pacientes de enfermedad cardiovascular”, señaló el Dr. Michael E. Farkouh, cardiólogo clínico del Instituto Cardiovascular Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, en referencia al estudio danés. “Los fármacos que elevan la presión arterial y se asocian con un efecto trombótico [de bloqueo de las arterias] pueden ser dañinos en pacientes que por lo demás están sanos”.

Los aumentos en los porcentajes observados en el estudio son grandes, pero el riesgo general absoluto en personas por lo demás sanas fue pequeño, apuntó Farkouh. Sin embargo, “antes de tomar cualquier medicamento, debe consultar a su médico, sobre todo estos medicamentos”, aconsejó.

La advertencia se aplica sobre todo a personas que hacen ejercicio de manera regular, y por tanto es más probable que tomen un AINE para el dolor muscular y articular, dijo Farkouh. El uso regular de un AINE aumenta el riesgo no sólo de problemas cardiovasculares, sino también de sangrado, un efecto secundario muy conocido de los fármacos, advirtió.

De hecho, el estudio danés encontró un aumento en la incidencia de eventos importantes de sangrado, algunos mortales, en todos los AINE con la excepción del celecoxib (Celebrex). El celecoxib tampoco pareció aumentar el riesgo de muerte coronaria o accidente cerebrovascular.

Los hallazgos daneses concuerdan con una declaración científica de 2007 de la American Heart Association (AHA) sobre el aumento en el riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular asociado con el uso de AINE, apuntó el Dr. Elliott Antman, profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard y del Hospital Brigham and Women’s, en una declaración emitida el martes por la AHA.

“Las recomendaciones que dimos se basaban en nuestros mejores cálculos a partir de la investigación farmacológica y biológica disponible en el momento”, dijo Antman. “Este nuevo estudio me parece reconfortante porque respalda las recomendaciones que hicimos mediante el uso de un gran conjunto de evidencia clínica real”.

El consejo de Antman para los que toman AINE de forma regular es que “es aconsejable discutir con su médico el motivo de la recomendación o receta original, si debe seguir tomándolo, y a qué dosis”.

Tal vez lo mejor sea considerar alternativas, afirmaron los autores del estudio y otros expertos.

“La mayoría de estudios han mostrado que el naproxeno tiene un perfil seguro de riesgo cardiovascular, y que el ibuprofeno a dosis bajas (de 1,200 mg por día o inferiores) también es seguro en cuanto a ese riesgo”, recordó Fosbol.

healthfinder.gov

Eribulin extendió la supervivencia tras el fracaso de otras quimioterapias, encuentra un estudio

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

DOMINGO, 6 de junio (HealthDay News/DrTango) — Un nuevo medicamento fabricado a partir de una esponja marina prolonga las vidas de las mujeres que sufren de cáncer de mama metastásico en unos 2.5 meses, informan investigadores.

El prometedor hallazgo sobre el fármaco, conocido como eribulin, fue presentado el domingo en la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology, en Chicago.

“Tenemos una importante necesidad de nuevas terapias”, anotó el autor del estudio, el Dr. Christopher Twelves. “Observamos un beneficio estadísticamente significativo en la supervivencia general en una situación en que raras veces vemos este tipo de mejora”.

“Eribulin se dirige a . . . los mecanismos mediante los cuales se dividen las células, algo distinto a agentes previos”, explicó Twelves, profesor de farmacología del cáncer y oncología clínicas, y director de los Grupos de Investigación Clínica del Cáncer del Instituto de Medicina Molecular Leeds y del Instituto de Oncología St. James en Leeds, Reino Unido.

Más de 750 mujeres se asignaron al azar para recibir eribulin o un “tratamiento a elección del médico”, esto último debido a que no hay un tratamiento estándar para este tipo de cáncer, explicó Leeds. En casi todos los casos, se trataba de otra quimioterapia.

El estudio incluyó a mujeres que ya habían sido tratadas extensivamente por su cáncer, y la paciente promedio ya se había sometido a cuatro quimioterapias.

Los investigadores reportaron una mejora de 23 por ciento en la supervivencia media cuando las mujeres tomaron eribulin, y la supervivencia promedio de las de ese grupo fue de más de trece meses, frente a 10.7 meses en el grupo de tratamiento preferido.

“Estos resultados podrían establecer potencialmente a eribulin como un tratamiento nuevo y eficaz para las mujeres con cáncer de seno que ya se ha tratado mucho”, aseguró Twelves, quien reportó sobre relaciones financieras con Eisai, que fabrica eribulin.

“El cáncer de mama metastásico es una enfermedad en que tenemos muchos tratamientos distintos, pero ninguno que cure a la gente”, lamentó la Dra. Angie DeMichele, profesora asociada de hematología, oncología y epidemiología del Centro Oncológico Abramson de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia. “Las mujeres tienden a tomar un tratamiento tras otro, y funcionan por un tiempo y luego dejan de funcionar, y pasan a la siguiente terapia”.

“Esto es muy promisorio porque se trata de un fármaco que funciona cuando los demás han fallado”, apuntó. “Si funciona bien para las pacientes que ya han probado tres o cuatro tratamientos distintos, es emocionante pensar que tal vez muestre mucha actividad entre las que acaban de hacer metástasis, o en un ámbito adyuvante. En este ambiente, es bastante raro encontrar un fármaco que prolongue la supervivencia general”.

Pero un experto ofreció una advertencia.

Aunque es interesante, los resultados del estudio tal vez estén sesgados, añadió el Dr. Massimo Critofanilli, catedrático de oncología médica del Centro Oncológico Fox Chase en Filadelfia, porque el grupo de control consistía de la “elección del médico”, en lugar de un tratamiento específico.

Además, tal vez no todas las mujeres del ensayo tenían acceso a los nuevos fármacos que han salido en el último par de años, anotó.

En otro estudio presentado en la reunión el domingo, investigadores italianos reportaron que las biopsias de hígado pueden revelar si un cáncer de mama que se ha propagado por el organismo ha cambiado sus características celulares, como el estatus del receptor de estrógeno, el estatus del receptor de la progesterona, o el estatus del HER2.

Esas propiedades tumorales con frecuencia marcan el tipo de tratamiento que recibe una mujer, lo que quiere decir que algunas mujeres podrían beneficiarse de un cambio de terapia si las características de su cáncer cambian.

En este estudio, 31 pacientes de 255 (el doce por ciento) experimentaron un cambio en el estatus de su tumor, según las biopsias de hígado, y por tanto cambiaron de tratamiento.

“Creemos que cuando se puede realizar con seguridad y facilidad, una biopsia de las lesiones metastásicas debería ser considerada en todas las pacientes, sobre todo cuando ha habido un intervalo prolongado desde el diagnóstico inicial”, señaló el coautor del estudio, el Dr. Giuseppe Curigliano, subdirector principal de la división de oncología médica del Instituto Europeo de Oncología, en Milán. “La biología del cáncer puede cambiar, y es probable que tenga un impacto sobre la elección de tratamiento”.

Los expertos anotaron que dicha práctica podrían volverse más común en un futuro.

“A medida que toda una nueva generación de terapias dirigidas surja en la próxima generación, obtener tejido se hará mucho más necesario”, afirmó el Dr. Eric P. Winer, profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard, que fue moderador de la conferencia de prensa en que se publicaron los hallazgos. “No realizar una biopsia debería ser la excepción”.

Un tercer ensayo presentado el domingo mostró que extirpar más que sólo el nódulo linfático centinela, el primer nódulo al que se propaga el cáncer de mama, tal vez resulte innecesario.

“Si se observa la supervivencia, no parece importar que los nódulos linfáticos cancerosos se extirpen o no, y la supervivencia fue bastante buena en ambas ramas del estudio”, dijo el autor del estudio, el Dr. Armando E. Giuliano, director del Centro del Cáncer de Mama del Instituto Oncológico John Wayne en Santa Mónica, California.

Sin embargo, en el estudio sólo se logró inscribir a 800 pacientes de las 1,900 que se deseaban originalmente, aunque Giuliano opinó que era “poco probable que la extirpación de estos nódulos linfáticos influencie la supervivencia”.

“Creo que debemos usar esta información de forma selectiva. Ciertamente, la disección axilar [de los nódulos linfáticos de la axila] para las pacientes con micrometástasis parece no ser necesaria”, señaló. “La evidencia es abrumadora de que esta operación tal vez no sea necesaria”.

Ahora mismo, la extirpación de estos otros nódulos linfáticos cancerosos es común.

Un último estudio, de investigadores del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas en Dallas, encontró que buscar las micrometástasis del cáncer de mama en el nódulo centinela no predecía cuáles mujeres con cáncer de mama vivirían más, aunque encontrar metástasis en la médula ósea sí parece predecir cuáles mujeres morirán antes.

healthfinder.gov


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Investigador sugiere que se necesitan más estudios para confirmar los hallazgos

MARTES, 1 de junio (HealthDay News/DrTango) — Un tipo de antidepresivos muy recetados, conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), parece aumentar el riesgo de desarrollo de cataratas en los adultos mayores, según el primer estudio en explorar el tema.

Se calculó que el aumento, sobre el que se informa en la edición de junio de la revista Ophthalmology, era de aproximadamente quince por ciento, según los investigadores.

A ese índice, en teoría 22,000 estadounidenses desarrollarían cataratas como resultado del uso de antidepresivos, señalaron los autores del estudio.

El equipo de investigación, liderado por Mahyar Etminan, del Instituto de Investigación de Salud de la Costa de Vancouver, en Canadá, analizó datos de casi 19,000 pacientes mayores de 65 años, y los comparó con los hallazgos de datos de 190,000 hombres y mujeres del mismo grupo de edad que no tomaban antidepresivos.

Se encontró una fuerte relación entre el riesgo de cataratas y tres fármacos ISRS específicos: fluvoxamina (Luvox), venlafaxina (Effexor) y paroxetina (Paxil), hallaron los investigadores. Cada uno contribuía a una elevación del riesgo de 39, 33 y 23 por ciento, respectivamente.

Sin embargo, el aumento en el riesgo sólo se asoció con el uso actual de dichos medicamentos, no con la utilización anterior, aclararon los autores.

El equipo de Etminan también observó que no todos los antidepresivos parecían relacionarse con un mayor riesgo de cataratas, aunque anotaron que la falta de una asociación no constituía prueba definitiva de que no hubiera riesgo.

“Las lentes de los ojos tienen receptores de serotonina, y estudios animales han mostrado que un exceso de serotonina puede hacer que la lente se vuelva opaca y llevar a la formación de cataratas”, apuntó Etminan en un comunicado de prensa de la American Academy of Ophtalmology (Academia Estadounidense de Oftalmología). “Si nuestros hallazgos se confirman en estudios futuros, médicos y pacientes deben tomar en cuenta el riesgo de cataratas al recetar ISRS a los adultos mayores”.

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Más de 2.5 millones de pacientes a nivel mundial han sido tratados con Botox de manera efectiva a lo largo de 20 años

Actualmente el uso de la Toxina Botulínica Tipo A mejor conocida como BOTOX® ha tenido un gran aporte en diversas áreas terapéuticas como urología, neurología y ortopedia principalmente, así como también en el área de oftalmología, ginecología, rehabilitación y gastroenterología, en donde ha demostrado un gran avance en el tratamiento y recuperación de pacientes con ciertos padecimientos.

Entre los problemas neuromusculares donde se emplea el BOTOX® se encuentran las distonías y la espasticidad asociada a parálisis cerebral infantil (por esclerosis múltiple o después de un evento vascular cerebral y lesión postraumática). Asimismo, es la única Toxina Botulínica tipo A indicada para tratar el problema de vejiga hiperactiva, un padecimiento urológico que se caracteriza por la urgencia y la frecuencia de ir al baño, así como la incontinencia urinaria.

En los últimos años las opciones para el tratamiento de diversos problemas neuromusculares ha ido en aumento, es decir, existen otras formas de toxina botulínica tipo A que no son intercambiables ni bioequivalentes, por lo que los riesgos para el paciente también son mayores, debido a que muchos de ellos carecen de estudios clínicos y de respaldo regulatorio necesarios para garantizar su calidad, seguridad y eficacia en el paciente.

“BOTOX® es un relajante muscular muy potente y de larga duración, cuya seguridad y eficacia está documentada en cientos de estudios clínicos a nivel mundial; su fórmula única es altamente segura y le permite tener la más alta potencia y calidad de todas las neurotoxinas terapéuticas” señaló el doctor Humberto Juárez Jiménez, especialista en neurología del hospital Médica Sur.

Al igual que en el área cosmética, la Toxina Botulínica Tipo A, se aplica directamente en el músculo afectado relajándolo y debilitándolo lo que permite que la rehabilitación y recuperación en el paciente sea más rápida y efectiva. Cabe mencionar que el efecto del BOTOX® tiene una duración aproximada de 4 hasta 12 meses dependiendo de la indicación, posterior a los cuales el especialista evalúa si es necesario volver a aplicar el medicamento.

A decir del doctor Juárez. “Es importante destacar que el BOTOX® debe ser manejado únicamente por especialistas certificados en su área y que estén capacitados para su aplicación, ya que son los únicos que podrán valorar si el paciente es candidato o no del medicamento, así como las dosis que se le deberán suministrar”.

En la actualidad BOTOX® ha demostrado tener un margen terapéutico superior a cualquier otra toxina; dicha eficacia ha sido demostrada tanto en estudios preclínicos como clínicos en nuestro país mientras que a nivel mundial 2.5 millones de pacientes han sido tratados de manera efectiva y segura a lo largo de 20 años.

En México, la Secretaría de Salud, aprobó la Toxina Botulínica Tipo A, BOTOX® para su uso terapéutico en 1993.

mundodehoy.com



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