.


.
Después de todo, ciertos antibióticos podrían tomarse sin riesgo durante el embarazo

Según un grupo de ginecoobstetras, son adecuados para tratar las infecciones de las vías urinarias si no se dispone de otra alternativa

LUNES, 23 de mayo (HealthDay News/HolaDoctor) Según un grupo de ginecoobstetras, dos antibióticos que se asociaban con los defectos congénitos podrían tomarse sin riesgo durante el embarazo, después de todo.

Los antibióticos, los nitrofuranos y las sulfonamidas, se usaban normalmente para tratar las infecciones de las vías urinarias, por lo menos hasta que un informe del año 2009 halló que los antibióticos pueden aumentar el riesgo de defectos congénitos si se toman durante el primer trimestre del embarazo.

Sin embargo, luego de revisar las investigaciones existentes, el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) determinó que los antibióticos siguen siendo “adecuados cuando no hay una alternativa idónea”, según se desprende de un comunicado de prensa emitido por ellos.

El estudio de 2009, que generó alarma en torno a los antibióticos, tuvo limitaciones significativas, incluido el hecho de haberse basado en lo que las mujeres recordaban haber tomado durante el embarazo. Además, los estudios subsiguientes no hallaron ninguna relación entre los nitrofuranos y las sulfonamidas y los defectos congénitos.

“Los antibióticos comúnmente se recetan durante el embarazo para diferentes infecciones bacterianas, de modo que hay actualmente información considerable acerca de la relación entre la exposición a los antibióticos y los defectos congénitos”, comentó en un comunicado de prensa el Dr. William H. Barth, Jr., presidente de la Comisión para el Ejercicio de la Obstetricia del ACOG.

El estudio de 2009 “tuvo varias limitaciones significativas, incluido el sesgo de memoria de las pacientes. Además, fue un estudio de observación, de manera que es imposible saber si los defectos congénitos fueron causados por el antibióticos o la infección propiamente dicha, o por algún otro factor”, agregó.

La opinión de la Comisión del ACOG apareció publicada en la edición de junio de Obstetrics & Gynecology.

healthfinder.gov
.

.

Un fármaco para tratar el SIDA podría prevenir el cáncer cervical

Londres, 3 may (EFE).- El fármaco Lopinavir, un antirretroviral común utilizado en el tratamiento del sida, podría eliminar las células afectadas por el virus del papiloma humano (VPH), principal causante del cáncer cervical, según las conclusiones de un estudio divulgado hoy.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Manchester (Reino Unido), en colaboración con colegas de Canadá, descubrieron que la droga Lopinavir activa un sistema de defensa que ataca de forma selectiva a las células eliminando sólo las infectadas por el VPH.

Según el doctor Ian Hampson, de la Universidad de Manchester, “este descubrimiento es muy significativo dado que estas células son lo más cercano a las halladas en infecciones pre-cancerosas del VPH en la cérvix”.

De acuerdo con los expertos y según el estudio publicado en el diario médico “Antiviral Therapy”, un sencillo tratamiento con este fármaco podría prevenir el cáncer cervical, el más común entre las mujeres, al eliminar el virus del papiloma humano en sus fases más tempranas antes del desarrollo del cáncer.

“Para que el fármaco funcione en pacientes con VPH, la concentración del medicamento debería ser entre diez y quince veces mayor que la administrada a un paciente con VIH (el virus de inmunodeficiencia humana)”, declaró Hampson.

Para que el tratamiento funcione, por tanto, la forma idónea de administración sería la tópica a través de una crema o un pesario vaginal.

El VPH se transmite por el contacto íntimo y puede permanecer latente o generar el cáncer cervical, responsable de aproximadamente 290.000 muertes anuales de mujeres en el mundo, según recuerda el estudio.

El VPH puede producir también verrugas genitales y desarrollar cáncer en la boca, la garganta y el pene.

No obstante, la más arriesgada de las enfermedades es el cáncer cervical debido a que no puede detectarse a menos que una prevención basada en citologías periódicas revele su presencia.

Además de las citologías, existe una vacuna que previene el VPH, pero su alto precio no permite que sea accesible para jóvenes en el tercer mundo, y la prevención sólo es efectiva en ciertos tipos de papiloma.

Por otro lado y a diferencia de lo que los expertos de la Universidad de Manchester han descubierto del Lopinavir, la vacuna tiene carácter únicamente profiláctico por lo que no elimina la infección si ésta ya está presente en el organismo.EFE

abc.es

.

Los antiácidos comunes elevan la acidez estomacal

Written by medicamentos on April 24th, 2011 in Farmacos.

Los antiácidos comunes elevan la acidez estomacal

Bertha Sola

La acidez estomacal es muy común en nuestra población. Mucho se le adjudica a la alimentación tan condimentada, grasosa, picosa o incluso, cuantiosa. Sin embargo, es un síntoma que puede presentar cualquier persona sana, hasta una vez al mes, y por ello no se le da tanta importancia y se le trata con antiácidos que sólo eliminan el malestar de manera fugaz, pero que provocan que cuando regrese, se intensifique el problema, por ello es de vital importancia tener un diagnóstico y tratamiento correcto.

Los malestares estomacales suelen percibirse de manera muy superficial por toda la población. “Cuando nos sentimos mal del estómago por cualquier causa, disminuimos –si bien nos va- la ingesta de alimentos grasosos  o pesados y nos tomamos una solución rápida”, comentó el Dr. Adolfo Sáez, Cirujano General. Sin embargo, no se elimina el mal, ni se protege al estómago. Tal es el caso de la acidez estomacal.

La acidez es una especie de quemazón o ardor en el estómago que sube hasta la laringe. No es en si misma una enfermedad, pero si se repite de manera frecuenta es posible que provoca serios trastornos.

Esta acidez se presenta cuando se está comiendo copiosamente o mientras se está acostado. La sensación puede durar unos pocos minutos o unas pocas horas. Y sucede cuando la comida pasa a través de una apertura entre el esófago y el estómago. Cuando este orificio no se cierra una vez que ha pasado la comida, el ácido que está en su estómago puede atravesar la apertura y llegar hasta su esófago. Esto se llama reflujo. El ácido del estómago puede irritar el esófago y causar acidez estomacal.

“Cuando se percibe esto, suele recurrirse a los antiácidos que eliminan el malestar en el momento, sin embargo, es muy importante que si le sucede a menudo, acuda mejor con un médico especialista a que le haga un diagnóstico correcto y le ofrezca el tratamiento adecuado”, agregó el Dr. Sáez. Ya que los que eliminan el malestar por lo general los medicamentos que eliminan el ácido de manera inmediata, provocan que regrese más fuerte. Sin embargo, hay otros más específicos para ese problema en particular como es el caso de Riopan, que regresan el equilibrio al estómago, ofreciendo un efecto de larga duración para ayudar a restaurar la barrera mucosa del estómago. Además tiene un efecto de amortiguamiento, debido a que equilibra el PH gástrico a la normalidad, lo que significa que regresa el equilibrio al  estómago y evita que en los siguientes eventos de acidez, ésta se presente de manera exacerbada.

Otros síntomas que acompañan al reflujo son la disfagia o dificultad para tragar, que puede producir cierto dolor. Esta alteración puede producirse en los casos más graves o incluso podría ocasionar daños más severos en la mucosa, incluyendo cáncer. Junto con la disfagia puede producirse un dolor en el pecho, a la altura del esternón; es importante no confundirlo con una angina de pecho o un infarto.

Las recomendaciones para disminuir la acidez estomacal van dirigidas hacia el consumo de alimentos, por ejemplo:

  • Comer de manera lenta y los bocados en pocas cantidades. Incluso, lo idea es hacer 6 comidas al día en pequeñas raciones.
  • Evitar los alimentos muy calientes o frías suelen ser muy irritantes para la mucosa gástrica
  • Si come carne roja, evite la que esté muy tostada pues es más irritante. Prefiera aquellas hervidas, y mucho mejor, las carnes blancas, ya que se digieren más
  • De las grasas, las menos
  • Disminuya productos irritantes como café, fibras crudas, condimentos fuertes, alcohol, tabaco, etc.
  • Lo primordial, al primer síntoma, acuda con su médico y evite los remedios que ofrecen soluciones inmediatas y milagrosas

También el uso continuado de analgésicos perturba la defensa y reparación de la mucosa estomacal, haciéndola más susceptible al ataque ácido.

Sin embargo, más allá de las causas, se dan habitualmente conductas y hábitos que predisponen a padecer estos trastornos. Estos hábitos pueden ser cambiados teniendo la suficiente información.

cronica.com.mx

Boletines Electronicos Gratis

.

.

.

Opioides causan problemas cognitivos en tercio pacientes cáncer

Por Gabriel Miller

NUEVA YORK (Reuters Health) – Hasta un tercio de lospacientes con cáncer sufren problemas cognitivos por el uso deopioides contra el dolor, reveló un estudio europeo publicadoen Journal of Clinical Oncology.

Los pacientes tratados con 400 miligramos (mg) o más deopioides tenían más riesgo de padecer disfunción cognitiva.

“Es un problema común, pero difícil de separar de otrascausas del deterioro cognitivo, como otras medicaciones, laquimioterapia, las infecciones (y) los problemas metabólicos”,dijo el doctor Steve Passik, psicólogo clínico del CentroMédico Memorial Sloan-Kettering, en Nueva York, que noparticipó del estudio.

“Hay muchos casos de disfunción cognitiva, y el desafío esidentificar su causa”, agregó.

El equipo de la doctora Geana Kurita, del Rigshospitalet,en Copenhague, Dinamarca, evaluó a 1.915 adultos con cáncer enbase a la escala estandarizada Mini-Mental State Examination(MMSE) y los calificó según los resultados: 0-23 (disfuncióncognitiva definitiva), 24-26 (posible disfunción cognitiva) y27-30 (sin disfunción cognitiva).

El cáncer de pulmón fue el único de los 11 tipos de cáncerque estuvo asociado con un menor rendimiento cognitivo, lo que,para los autores, podría estar relacionado con factoresespecíficos de la enfermedad, como la anemia, la quimioterapiay la radioterapia craneal.

Al igual que las altas dosis de opioides, otros factoresrelacionados con un mayor deterioro cognitivo fueron la edad yun menor rendimiento en la escala de Karnofsky y en laevaluación a los 15 meses del diagnóstico.

Dado su diseño, el estudio sólo sugirió “factores quepodrían alterar la función cognitiva, pero no las causas de ladisfunción”, escribió Kurita a Reuters Health.

De todos modos, con estos resultados, “los médicos podríanmejorar la planificación de la terapia, adelantarse a laposibilidad de la aparición de la disfunción cognitiva eincluir un plan de manejo de los factores que se puedenrevertir”, agregó.

Passik opinó que los niveles bajos de testosterona podríaninfluir en la aparición de la disfunción cognitiva asociada conel uso de opioides y que la terapia de reemplazo hormonalpodría ser una opción terapéutica.

El especialista comentó que en el Memorial Sloan-Ketteringse utiliza también la rotación de opioides y los estimulantespara contrarrestar los problemas cognitivos que pueden causaresos analgésicos.

El estudio evaluó la función cognitiva según el tipo deopioide recetado, incluidos fentanil, morfina y oxicodona, queson los tres más comunes, y no halló una relación trascontrolar los resultados según otros factores.

La causa o la intensidad del dolor no afectaron la funcióncognitiva en el estudio, pero los pacientes con las tasas másaltas de dolor súbito y punzante tenían una mejor funcióncognitiva, “lo que indicaría que el dolor repentinocontrarrestaría los efectos sedantes de los opioides”,sugirieron los autores.

eleconomista.es

.

El efecto placebo podría funcionar al revés

Written by medicamentos on February 19th, 2011 in Farmacos.

.

El efecto placebo podría funcionar al revés

Un estudio encuentra que en el efecto ‘nocebo’, los niveles de dolor aumentan mientras decrece la creencia de los pacientes en el analgésico

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 16 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) — Todo el mundo ha escuchado sobre el efecto placebo. Si uno toma una pastilla de azúcar, pero cree que es un medicamento, tiende a funcionar. Ahora, un nuevo estudio sugiere que lo contrario podría también ser verdad.

En el estudio, los niveles de dolor de las personas fluctuaban ampliamente junto a su creencia de que recibían o no un potente analgésico, el remifentanil, incluso aunque la dosis del fármaco no cambió en todo el experimento.

De hecho, los niveles de dolor aumentaron poco después de que se informó a los participantes que se había descontinuado el medicamento, algo que los expertos llaman el efecto “nocebo”.

Los hallazgos sugieren que los médicos tal vez tengan que tomar en cuenta las creencias de los pacientes sobre el tratamiento, ya sean positivas o negativas, señalan los expertos.

“Nuestro estudio provee evidencia de que la expectativa sobre el efecto del fármaco influye de forma crítica en su eficacia terapéutica”, comentó la investigadora líder, la Dra. Ulrike Bingel, del departamento de neurología del Centro Médico de la Universidad de Hamburgo, en Alemania.

“Encontramos que una expectativa positiva sobre el tratamiento mejoraba sustancialmente (duplicaba) el beneficio analgésico del remifentanil. Al contrario, una expectativa negativa sobre el tratamiento abolía completamente el efecto analgésico del remifentanil”, señaló.

“Algo interesante es que ese mismo patrón se encontró en la activación de las áreas cerebrales que sabemos bien tienen que ver con la intensidad del dolor”, añadió Bingel.

El estudio, en que también participaron investigadores de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, aparece en la edición del 16 de febrero de la revista Science Translational Medicine.

Para el estudio, el equipo de Bingel suministró a 22 voluntarios sanos el analgésico opiáceo remifentanil, y luego evaluaron su efecto al cambiar las expectativas de los pacientes sobre el tratamiento.

Primero, los participantes fueron colocados dentro de un escáner cerebral por IRM, y se les colocó una línea intravenosa usada para administrar el medicamento. Entonces, los investigadores aplicaron calor a la pierna de cada voluntario, hasta el punto de causar dolor, y configuraron el calor a un nivel en que cada participante calificó inicialmente su dolor en 70 de 100. Al mismo tiempo, suministraron remifentanil a los voluntarios, pero no les dijeron que lo hacían.

Como era de esperar, cuando el potente fármaco surtía efecto, el nivel promedio de dolor reportado por los mismos participantes declinó un poco, cayendo de 66 puntos a 55 en una escala de cien puntos.

Los investigadores informaron a los voluntarios que el remifentanil había comenzado (aunque ya lo habían estado recibiendo). El resultado: los niveles promedio de dolor de los participantes se redujeron dramáticamente, a 39 puntos.

Para evaluar el efecto “nocebo”, el equipo de Bingel informó entonces a los voluntarios que iban a detener el medicamento y que tal vez comenzarían a sentir dolor de nuevo. Esto era mentira, ya que continuaron administrando el mismo nivel de analgésico.

En ese momento, los niveles de dolor reportados por los voluntarios volvieron a subir a un promedio de 64 puntos, o sea, el dolor era igual de intenso como si no hubieran recibido ningún analgésico.

En cada etapa del experimento, los escáneres por IRM mostraron actividad cerebral distinta en respuesta a las variadas expectativas de dolor o alivio del dolor de los voluntarios, apuntaron los investigadores. Específicamente, en las personas a quienes se preparó para pensar que recibían el analgésico, las áreas del cerebro activadas dificultaban que las señales del dolor alcanzaran el cerebro o la espina dorsal, dijeron los investigadores.

Bingel cree que los datos “abren una nueva avenida de investigación” que relaciona los medicamentos con las personalidades y expectativas de los pacientes en el contexto de afecciones médicas específicas.

Los hallazgos también tienen implicaciones para la práctica clínica, aseguró. “Consideramos que las creencias, las expectativas y las experiencias previas con tratamientos farmacológicos deberían ser evaluadas e integradas más sistemáticamente [por los médicos] para optimizar el resultado general del tratamiento”.

Otro experto estuvo de acuerdo.

El Dr. Fatta B. Nahab, profesor asistente de neurología de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, dijo que el estudio muestra que la expectativa del paciente puede tener un impacto sobre los resultados.

“Lo que esto enseña a los médicos es que hay que hacer un buen trabajo educando a los pacientes sobre sus tratamientos, y también limitar las expectativas falsas o negativas”, aseguró. “Si lo hacemos, nuestros resultados serían mucho mejores, y creo que los pacientes estarían más satisfechos con sus tratamientos”.

Los hallazgos también podrían apuntar a formas de utilizar el cerebro para mejorar los tratamientos.

“La gente ha planteado la posibilidad de reprimir el efecto placebo”, dijo Nahab. “Esta es nuestra primera indicación de cómo podríamos hacerlo. Si lográramos entrar en algunas de esas regiones y averiguar si podemos cambiarlas, quizás podamos mejorar la eficacia de cualquier fármaco o tratamiento, y eso es en realidad una gran parte de este trabajo”.

healthfinder.gov
.

.

Los medicamentos para la epilepsia pueden elevar el riesgo de fractura en adultos mayores

Un estudio halla que la probabilidad de fracturas óseas varía según el medicamento específico que se tome

MARTES, 11 de enero (HealthDay News/HolaDoctor) — Un estudio reciente halla que los medicamentos para la epilepsia aumentan el riesgo de fracturas óseas en adultos mayores.

Los investigadores canadienses analizaron los expedientes médicos de 15,792 personas de 50 años en adelante que habían sufrido fracturas no traumáticas entre abril de 1996 y marzo de 2004. Cada persona se comparó con un máximo de tres personas que nunca habían tenido una fractura, para un total de 47,289 personas que sirvieron de controles.

Los investigadores también analizaron el uso de medicamentos para la epilepsia de los participantes, como carbamazepina (Carbatrol, Epitol, Tegretol), clonazepam (Klonopin), etosuximida (Zarontin), gabapentina (Gaborone, Neurontin), fenobarbital (Luminal), fenitoína (Dilantin, Phenytek) y ácido valproico (Depakene, Depakote).

Todos, excepto uno, de los medicamentos se relacionaron con un mayor riesgo de fracturas. El mayor riesgo se observó entre personas que tomaban fenitoína y carbamazepina. El ácido valproico fue el único medicamento que no se relacionó con una mayor probabilidad de fracturas.

Los resultados, que aparecen en la edición de enero de Archives of Neurology, eran similares tanto en las personas que tomaban un medicamento para la epilepsia como los que tomaban más de uno.

“En conclusión, nuestro estudio demuestra que la mayoría de los medicamentos antiepilépticos, menos el ácido valproico, se relacionan con un riesgo elevado de fractura no traumática en adultos de 50 años o más”, escribieron la Dra. Nathalie Jette, del Hospital Foothill de la Universidad de Calgary, y sus colegas en un comunicado de prensa de la revista.

Abogaron porque se sigan realizando más investigaciones sobre los efectos de los medicamentos para la epilepsia en la salud ósea.

healthfinder.gov

http://epilepsia-7.blogspot.com/

.


.

Estudios señalan que los antibióticos pueden aliviar las infecciones de los oídos de los niños

Los investigadores hallan que los síntomas se alivian más rápido y más a menudo con tratamiento

Por Maureen Salamon
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 12 de enero (HealthDay News/HolaDoctor) — En medio de la controversia continua sobre el uso rutinario de antibióticos entre los niños que tienen infecciones agudas del oído, dos estudios recientes apoyan la práctica si se cumplen criterios de diagnóstico muy estrictos.

Los investigadores del Hospital Infantil de Pittsburgh y de la Universidad de Turku en Finlandia hallaron que los antibióticos eran más efectivos que un placebo para reducir la gravedad y la duración de las infecciones de los oídos para los niños que están aprendiendo a caminar. En ambos estudios, el índice de falla clínica, definida como señales persistentes de infección aguda, fue dramáticamente más bajo entre aquellos a quienes se recetó amoxicilina clavulanato (Augmentin) que entre los niños que no recibieron tratamiento.

Según investigaciones anteriores, la infección aguda del oído, que se conoce en términos médicos como otitis media, es la enfermedad bacteriana más común que se diagnostica al principio de la infancia y la razón más común por la que se recetan antibióticos a los niños de los EE. UU.

“El estudio resalta la necesidad de restringir el tratamiento con antibióticos a quienes tienen ciertas infecciones”, señaló el Dr. Alejandro Hoberman, médico del Hospital Infantil de Pittsburgh y autor líder de uno de los estudios. “Yo diría que el punto realmente importante que se debe entender es que la clave para la gestión óptima de la otitis media aguda es un diagnóstico preciso. Espero sinceramente que nuestros hallazgos… den por saldado el tema”.

Hoberman y el Dr. Jerome Klein, profesor de pediatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Boston aseguró que un conjunto de investigaciones realizadas en Europa occidental durante las últimas décadas suscitó el debate sobre la necesidad de antibióticos al sugerir que inicialmente se debían retener para los niños que tenían infecciones en los oídos como parte de una estrategia de observación vigilante.

El método, junto con el temor generalizado por la creciente emergencia de bacterias resistentes a los antibióticos, ha generado controversia sobre el tratamiento, dijeron. Sin embargo, los estudios europeos en general no impusieron criterios estrictos para el diagnóstico de las infecciones en los oídos, cuyos síntomas pueden ser similares a los de las enfermedades respiratorias del tracto respiratorio superior.

“Esto termina en que hay mucha incertidumbre respecto a investigaciones anteriores porque el diagnóstico no siempre fue tan seguro como se ve en estos dos artículos, en donde han sido realmente cuidadosos”, aseguró Klein, que escribió un editorial que apoya los resultados de ambos estudios, sobre el que se informa en la edición del 13 de enero de la New England Journal of Medicine.

“Un método más casual de tratamiento enturbió las aguas” sobre el uso de antibióticos en estudios anteriores, agregó Klein, que anotó que no esperaba que el debate desapareciera a pesar de los hallazgos más recientes.

En el estudio de Pittsburgh, 291 niños entre los 6 y los 23 meses de edad que tenían ciertas infecciones en los oídos, determinadas por tímpano protuberante y observaciones paternas, entre otros síntomas, se dividieron en grupos para recibir antibióticos o placebos durante diez días.

Entre los que recibieron amoxicilina clavulanato, el 35 por ciento presentó la resolución inicial de los síntomas para el día dos, el 61 por ciento para el día cuatro y el 80 por ciento para el día siete. En comparación, entre los que recibieron el placebo, el 28 por ciento presentó resolución inicial de los síntomas para el día dos, el 54 por ciento para el día cuatro y el 74 por ciento para el día siete.

Sin embargo, el estudio halló que el índice de fracaso clínico para los que tomaban antibióticos luego del día cuatro o cinco fue de apenas 4 por ciento, frente al 23 por ciento de los que tomaban el placebo.

La investigación finlandesa examinó a 319 niños entre los seis y los 35 meses de edad durante siete días y halló que el fracaso del tratamiento tuvo lugar para el final del periodo del estudio en el 18.6 por ciento de los niños que recibieron amoxicilina, frente al 44.9 por ciento de los que tomaron el placebo.

Hace falta más investigación para ayudar a los médicos a identificar a los niños que se beneficiarían más del tratamiento, según los autores. Ese tipo de estudios podría reducir el uso innecesario de antibióticos y el potencial de resistencia a los antibióticos.

“Me pareció muy bueno [el estudio de Pittsburgh]“, comentó el Dr. Tumaini Coker, profesor asistente de pediatría del Hospital Infantil Mattel y de la Facultad de medicina David Greffen de la Universidad de California en Los Ángeles. “Me parece interesante y útil. Pero, como con cualquier estudio de investigación, necesitamos más estudios para reforzar esos hallazgos”.

El Dr. Henry Bernstein, jefe de pediatría general del Centro Médico Pediátrico Cohen de Nueva York, estuvo de acuerdo en que los dos estudios ayudarán a resolver la controversia sobre cómo tratar las infecciones en los oídos de los niños.

“Lo que es más importante, el diagnóstico de la otitis media aguda estaba bien definido y fue realizado con meticulosidad por médicos expertos durante el reclutamiento de los sujetos”, escribió Bernstein.

healthfinder.gov
.



Site Navigation